sábado, 23 de enero de 2010


No voy a dejar de hablarle sólo porque no me esté escuchando.
Me gusta escucharme a mí mismo. Es uno de mis mayores placeres.
A menudo mantengo largas conversaciones conmigo mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo ni una palabra de lo que digo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que fotoo
JAJAJAJAJA
TEQUIIERO