domingo, 7 de febrero de 2010

-Gin...
-¿Sí?
-No me dejes...
Y no sé por qué, pero lo digo. Y casi me arrepiento. Y ella se queda un momento en silencio.
Después se separa de mí y me mira curiosa. Luego lo dice despacio, casi susurrándolo:
-Tiraste al río la llave del candado.

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